
Las clases son eminentemente prácticas aprovechándose cada
minuto de manera exhaustiva.

Los alumnos pueden aprovechar cualquier pausa en su trabajo
diario para asistir a clase.

En el caso de aquellos alumnos que tienen que viajar la
pérdida de una clase sólo supone media hora y no hora y media
como ocurre con un curso estándar.

El alumno tiene una sensación real de continuidad ya que las
clases son diarias y permiten una mayor motivación del alumno
y un mejor seguimiento del profesor.